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Se alquila con una condición de Diego Casado Rubio

“Se alquila con una condición” de Diego Casado Rubio es una puesta que recurre a los mas modernos artilugios teatrales. La luz se convierte en un personaje y crea imágenes bellas.
La historia es sencilla, y se percibe en los primeros momentos. Lo que no sucede es lo que se pretende contar a través de una mirada poética, nostálgica y con sabor a otras tierras. Sin duda el imaginario del director comulga con sus propios ancestros y genera reminiscencias por momentos inaccesibles. 
La puesta es detallista, prolija y generadora de imágenes poéticas que mínimamente hacen cuestionar la teatralidad, probablemente porque la obra se presenta de un modo cinematográfico. 
La locución en off del narrador nos ubica en una hiriente FM cuando la obra está mas cerca del mundo que genera la AM. Esto produce un distanciamiento ante las imágenes que se presentan de manera tan contundente.

El video aparece también como generador de discurso. En algunos momentos resulta atractivo y contribuye a la escena pero en otros se torna excesivo y algo innecesario, dejando al actor en desventaja. Porque aún hoy la imagen proyectada continua siendo mas potente.
En “Se alquila con una condición” son innegables los momentos casi pictóricos que logra construir su director con todos estos recursos técnicos. Aunque en cierta medida atentan contra la sensibilidad de lo que se narra, una sensibilidad a la que parece apelarse intencionalmente y con amplias razones. Una sensibilidad que está omnipresente y que lucha por llegar a la superficie de la escena de la mano de los actores que con cuerpo y alma transcurren durante una hora de espectáculo. Ver en escena a Chela Cardala es un placer. Estela Garelli y Emiliano Dionisi completan el elenco con gran intensidad. 

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