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Sobre "Fiestas, Baños, Exilios" de Modarelli y Rapisardi por Luis Espeche


Sobre "Fiestas, Baños, Exilios" de Alejandro Modarelli y Flavio Rapisardi 
por Juan Espeche


El cuchillo en la pija

Siempre citadinos los aires que me sofocaron en mis fugas hacia el extravío. Reluciendo por sobre los honrados te vi. Señor de señores, rey de reyes, dios de dioses, bajaste de tu celestial aposento y le sonreíste a mi señal de fuego. Dichoso el regocijo clandestino que escamotea los códigos del control, exquisito homoerotismo el que necesita investirse de silencios para hablar al corazón.


Ya era hora. ¿Estábamos en el baño?, no lo creo, no podría decir dónde estaba, pero sabía que alguna vez había estado allí. Consumiéndome en las calderas del infierno, comezaron a escucharse ruidos, pasos, toses, las voces del peligro. Indicios de una transgresión pecaminosa que valía más que nuestras vidas. Placer y miedo en la dimensión del goce de los que agitan la conspiración. Era la señal locomotora que cada tanto estremecía aquella garita perdida en Gerli, sala de parto de aquel “Grupo Nuestro Mundo”.

¿Cómo se siente hermano el éxtasis enquistado en el terror?, es la pregunta que explota insolente en la piel de los muy lúcidos. Se siente como el filo del cuchillo acercándose a la pija. Una y otra vez, dispuesto a amputar mucho más que tus suspiros.

"Ya fue", gruñó imperativo el mismo cielo. Era cierto. Me había ido antes del regreso de los bulliciosos destellos de mi conciencia.

-Otra vez safé-, por suerte, me dije, mientras salíamos afuera.

Justo cuando la claridad retornaba a mis pupilas lo vi. Arribó motorizado en sus erecciones homicidas.

-¿De dónde son? ¿qué están haciendo acá? ¿a qué te dedicás?

-estudiante universitario, respondí  

-¿así? ¿dónde? ¿y vos?, tu cara no me gusta ¿esos son los cinco puntos? Ustedes dos…, la verda` que no me cierra, no me cierra para nada.

De pronto aparecieron un par de botas más.

-¿Todo en orden sargento?, preguntó uno de ellos.

-Ehhh, aaasí es, oficial.

Ambos se miraron eternos segundos en silencio y luego ejecutaron un alejamiento parsimonioso y desconfiado. El delito sonreía invisible a sus ojos, y ellos sabían que aleteaba por allí. Yo los contemplaba mientras aún trataban de derribar a patadas la puerta del mundo que Carlitos y yo habíamos emplazado arrebatados por un Eros ahora más que nunca soberano. Entonces, sus gestos desorientados, sus miradas dubitativas, sus esposas inquietamente guardadas, sus bastones irritados, sus desprecios dirigidos hacia la nada fueron aumentando el deleite en una culminación de la que sólo nosotros podíamos gozar. El cuchillo se acercaba, el cuchillo se alejaba, su filo nos llevaba a la gloria. La miel en mi boca era más dulce que nunca.

Esta breve ficción que podría ser actual pretende aludir al libro “Fiestas, baños y exilios” de Flavio Rapisardi y Alejandro Modarelli a través de las siguientes cuestiones: placer, poder y miedo. El placer que siente el poderoso al ejercer su dominación, pero también el goce del dominado al escamotearla. Aunque en este último caso, no sin antes haber tenido que convertir al mismo miedo en un elemento más del goce. Ese miedo que constantemente estremece el cuerpo para señalar la ausencia de poder. 
En situaciones de represión y disciplinamiento, la resistencia puede adoptar las formas más inesperadas, impregnando de politicidad nuestras prácticas cotidianas.
Fiestas, baños y exilios da cuenta a través de testimonios de la resistencia de los gays porteños durante la última dictadura. Nos habían quitado casi todas nuestras libertades, pero no podían con nuestro deseo. En medio del territorio del enemigo, las razzias, las patrullas y las gorras; los gays se las arreglan para tener encuentros sexuales clandestinos en los lugares más insólitos: baños públicos, andenes de trenes, una isla del Tigre e incluso un dormitorio de la comisaría de la Casa Rosada. Ellos elaboran sus propios códigos, se intuyen, se reconocen, dialogan sin hablar y rescatan de la muerte acaso el último sentido gay comunitario que restaba por destruir.

De este modo, resistencia y goce aparecen enquistados uno en otro volviéndose indiferenciables, tanto como el miedo y el placer. Siguiendo a De Certeau, podemos apreciar a los gays elaborando ingeniosamente ardides y tácticas, conformando un ambiente de antidisciplina. Aún estando atrapados en las redes de vigilancia. Porque se resistía en el sistema y aún apropiándose de él mediante una cultura del “desvío” que les daba a las cosas un sentido distinto del que originalmente se le había asignado.
Desde esta óptica, podemos imaginarnos tanto a los fundadores del Grupo Nuestro Mundo, la primera organización de gays fundada en la clandestinidad; como a los gays del 76 y a los protagonistas de “El cuchillo en la pija” experimentando miedo pero también placer, o simplemente goce. Como si la homosexualidad fuera ante todo la subversión de ciertos signos, y una manera de celebrar el mundo.

Luis Espeche



por Pietro Salemme

-La fotografías de esta entrada pertenecen al documento fílmico llamado "Tearoom" del año 1962 disponible en Biblioteca LGTTBI "Oscar Hermes Villordo": "Durante dos semanas del verano de 1962 en Mansfield, Ohio, la policía grabó secretamente la actividad sexual de varios hombres en unos concurridos servicios públicos de la plaza de la localidad. La cámara situada tras un doble espejo grabó a docenas de hombres practicando sexo, lo que provocó más de 30 procesamientos por sodomía, que conllevaba una condena de por lo menos un año de prisión.
Las imágenes le fascinaron de tal manera que decidió proyectarlas públicamente tal y como las encontró, sin editarlas para la ocasión. Los 56 minutos de filmación, sin sonido, en 16 milímetros con el granulado típico de estas grabaciones resultan un documento maravilloso que Jones ha titulado “Tearoom”Hombres desde los veinte a los sesenta años, blancos y negros, altos, bajos, delgados y gordos; perfectamente trajeados o con el buzo propio de un mecánico. Se masturban, practican el sexo oral, anal; a veces incluso cobran por sus servicios. El visionado es tan impactante que el crítico Michael Sicinski en la revista “Cinema Scope” dijo de este documental, que era “una de las más sobriamente reveladoras películas políticas de los últimos años” y “un documento de vital importancia para la historia de la cultura gay de los EE.UU.” En este enlace podéis ver algunas imágenes extraídas de la filmación" Décadas después, el cineasta y documentalista William E. Jones consiguió la filmación integra mientras trabajaba en otro proyecto. (Fuente)

-En los años 90, Juan Castro presentó un informe sobre teteras de Buenos Aires en el programa Zoo - Las fieras están sueltas. El informo produjo mucho revuelo dentro y fuera de la comunidad LGTTBI. Un productor con cámara oculta deambuló por diversas teteras de Buenos Aires. El programa se encuentra disponible en la Biblioteca LGTTBI "Oscar Hermes Villordo"

-El libro "Fiestas, baños, exilios" se encuentra disponible en la Biblioteca LGTTB “Oscar Hermes Villordo” http://bibliotecalgttb.blogspot.com/2009/11/flavio-rapisardi-alejandro-modarelli.html



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